Actualmente es muy conocida la frase “no es por qué, sino el para qué”, casi se convierte en un modelo de pensamiento a seguir ante las crisis. Pues bien, estamos ante una evidente crisis y vale la pena hacer acopio de la frase citada para reflexionar algunos asuntos al respecto.
Respecto a la situación actual, nos enfrentamos a un cúmulo de pérdidas, algunas más evidentes que otras, pero todas apuntando a la necesidad de replantear nuestra forma de existir y de relacionarnos con la vida. Por un lado, nos encontramos ante la evidente pérdida del equilibrio físico el cuál es un componente de la salud en términos de la OMS. Con esta pérdida se asocian otras como la pérdida de la tranquilidad, la pérdida de los ideales frente a la estabilidad económica o el poder adquisitivo que son grandes imperativos de este tiempo.
Entonces, ¿para qué atravesar esta situación? cada persona debe responderse eso, sin embargo, algunas reflexiones que vale tener en cuenta en torno al tema son:
La naturaleza sigue siendo el sustento verdadero de la existencia: Entender que en épocas de parálisis económica sigue la naturaleza trabajando y generando al ritmo que siempre lo hace; además de observar cómo se despejan los paisajes en medio de grandes ciudades y cómo los animales discretamente vuelven a habitar espacios dominados por las ciudades, ayudan a reconocer el poder de resiliencia tan fuerte que existe en la naturaleza y cómo ella sigue siendo el verdadero sostén de la vida. En la página de la ONU se hace una interesante reflexión sobre el aporte ambiental que genera esta pandemia e invita a pensar de una manera diferente el modelo de crecimiento que se tiene hasta el momento. De igual manera, un artículo web del portal sostenibilidad semana, muestra con datos concretos cómo la naturaleza y los efectos de la contaminación en ella han sido visibles debido a la disminución de la carga contaminante de las actividades cotidianas, lo que se traduce en mejores condiciones ambientales para la propia subsistencia y la calidad de vida.




