Una compañía francesa pretende recrear el aroma individual de las personas a partir de su ropa.
El olfato juega un papel importante en la memoria. Los olores nos evocan recuerdos de situaciones y personas, por lo que no es de extrañarse que, al morir un ser querido, encontremos consuelo en el olor de su ropa. Bajo esta idea, una compañía francesa pretende embotellar el aroma único de las personas, creando un perfume para mantener a la gente «cerca» de sus familiares y amigos fallecidos.
Tras perder a su padre, la francesa Katia Apalategui decidió encontrar la manera de preservar su perfume individual. Con ayuda de la investigadora Geraldine Savary, de la Universidad de Le Havre, en Francia, desarrolló una técnica para reproducir el aroma humano. Sin detallar el procedimiento, explica que involucra extraer el olor de la ropa de la persona (cientos de moléculas), y reconstruirlo en forma de perfume. Un proceso que tarda alrededor de cuatro días. El producto final tiene como objetivo «confortar olfativamente» a los usuarios.




