El primer cementerio de Cuba
Aunque ya se ha convertido en uno de los monumentos más conocidos de Bayamo, todavía muchos ignoran que la torre ubicada en el parque Retablo de los Héroes fue durante un tiempo el pórtico del primer cementerio a campo abierto que existió en Cuba.
Sin embargo, antes de convertirse en la puerta de entrada al camposanto, esa construcción fue el campanario de la iglesia de San Juan Evangelista, erigida en 1702.
La zona era conocida en ese entonces como Caneyes Arriba, uno de los extremos de la villa a donde fueron relegados los aborígenes bayameses. Posteriormente el crecimiento urbano fomentó el barrio de San Juan, que obtuvo ese nombre a partir de la institución religiosa ubicada en ese lugar.
Su respectiva plaza se extendía al final de la calle de igual denominación, hoy con el nombre de José Martí, y próxima al camino que conducía a Jiguaní.
Destruida la iglesia por el incendio revolucionario del 12 de enero de 1869, su vieja torre quedó en pie, y se utilizó durante varios años como el pórtico de la necrópolis.
El cementerio que allí existió fue el primero de su tipo en Cuba, y algunos aseguran que hasta de América, inaugurado cuando el crecimiento poblacional y los problemas de salubridad imposibilitaron los enterramientos en los templos y conventos, como era habitual hasta entonces.
Como plantean los investigadores Eduardo e Idelmis Mari Aguilera en su libro “Entre el batey y el parque, las plazas”, en ese lugar fueron sepultados los restos de Francisco Vicente Aguilera, mayor general del Ejército Libertador y vicepresidente de la República de Cuba en Armas, al ser trasladados desde Nueva York, donde había fallecido en 1877.
Sobre la tumba de Aguilera se encuentra un monumento funerario, que fue colocado como homenaje al ilustre patricio.

Durante la década de los años 30 en el siglo XX, se promovieron los debates sobre la necesidad de trasladar los enterramientos hacia terrenos más alejados del núcleo poblacional, y la construcción de otro parque en el cementerio viejo.
Al demolerse el camposanto fueron conservadas las ruinas de la iglesia de San Juan Evangelista.
El parque surgido en lo que algunos bayameses suelen llamar aún el cementerio viejo, fue reconstruido en 1958, año cuando se erigió allí el Retablo de los Héroes, con las efigies de destacados patriotas cubanos, y en el centro una estatua de Francisco Vicente Aguilera.
Al final de la calle Martí crece desde hace muchas décadas un algarrobo, que ha dado a ese terreno el popular y reiterado nombre de La Algarroba.
En este hermoso lugar donde estuvo el antiguo cementerio de Bayamo, existe ahora una de las zonas más simbólicas y espaciosas de la ciudad, donde es posible recordar a nuestros héroes, y rendir homenaje a los padres fundadores de la nación cubana.
